lunes, 21 de febrero de 2011

La vocación de servicio de madre Emilia

Muerte de Doña Trinidad

Con el paso del tiempo la salud de Doña Trina se va deteriorando y su familia intenta de mil maneras detener la muerte pero esto resulta muy difícil. Cambian de ambiente, aplican recetas pero nada funciona. Ya en la capital, Mercedes, Emilia y Amelia se encargan del tratamiento de su madre ya que son las tres hijas solteras. Estas cumplen esta tarea a cabalidad. Tanta atención por parte de Emilia a su madre merece el nombramiento de "Hermana de la Caridad".
En vista de que su madre sigue sin mejorar, Emilia le pide al Señor la gracia de la salud de su madre y a cambio se ofrece como víctima en la vida religiosa al servicio de los pobres y mas necesitados.
Doña Trina se duerme en el Señor el 7 de junio de 1885 rodeada por su familia. Todos lloran y rezan por la señora y Emilia repite ante su madre la promesa que le hizo al Señor y le dijo que la ratificaba en presencia de su madre y que iba a ser por siempre suya.

Preparación de Emilia

Madre Emilia desde muy joven sabe que el camino que quiere seguir es el de la vida religiosa. Vive su vida llena de alegría por ayudar a los más necesitados, a los enfermos, a los pobres. Sus amigas son pocas y todas seleccionadas según su propia inclinación. Emilia empieza a investigar sobre las distintas congregaciones a las que puede ingresar entre ellas a las Hermanas Terciarias Franciscanas de Curazao.
En la vida de Emilia su director espiritual, el párroco de la Pastora, Fray Olegario de Barcelona juega un papel muy importante y la pone en comunicación con las Hermanas y le da cartas de verdadero reconocimiento.

Encuentro con el Padre Machado

Emilia que dentro de poco se marcha a Curazao donde las Hermanas Terciarias Franciscanas de Curazao, se fue a despedir del Mons. Crispulo Uzcátegui. Se acerca a palacio y comparte con el prelado durante unos momentos, al final y con la bendición se retira de palacio. Emilia baja las escaleras absorta llena de gozo y recogida. En el descenso se cruza con un joven sacerdote, a quien cede el paso de honor, lo saluda con una reverencia y sigue camino de casa. Años después el Padre Machado recordará este encuentro.

Hermanas Terciarias Franciscanas de Curazao

Emilia con su padre y su hermano emprenden un viaje hacia Curazao donde Emilia va a ingresar a la Casa de Noviciado de las Hermanas. Don Ramón entregas a sus hijas y se devuelve para Caracas con su otro hijo.
A Emilia le encante vivir con las hermanas, cumple las tareas, ayuda con los deberes y como enfermera de las Hermanas aunque su felicidad se ve interrumpida pues esta enferma gravemente y lo mejor es que regrese a su casa. Don Ramón llega a buscar a su hija y esta se despide de todos con lágrimas, dolor y con esperanza de volver algún día. En eso la superiora le dice algo que ilumina su corazón:"A usted Dios la quiere en un rinconcito de su patria". Y de nuevo cara al mundo y a la deriva de Dios.








Hacia el sol de Maiquetía

Emilia demuestra su dolor como si algo amado se le hubiese escapado que solo con la ayuda del confesor logra superar y reanimarse de nuevo. El ambiente de Caracas la ayuda a su recuperación. Se ha rejuvenecido y todos están alegre por ello. Muy pronto vuelve a sus acciones en ayuda a los pobres y desamparados.


A pesar de todo su salud no es muy consistente y su padre prefiere llevarla a Maiquetía para que pueda descansar y recuperarse del todo. Sigue las indicaciones del medico al pie de la letra y , asimismo, hace con su vida espiritual. Y cuando se encuentra libre se dedica a los enfermos, pobres y necesitados. El pueblo esta encantado con ella y en sus visitas al hogar de Dios consigue amistad en varias personas, tale como: Isabel Lagrange, Jesús Badillo, Cenobia Trías y su hermana. Las personas se quedan maravilladas al ver que nadie es capaz de interrumpirla en su oración con Dios.

Encuentro con el Padre Machado




 En la plenitud de su edad, Emilia, trata de encontrar quien oriente su vida así que se confiesa con el Párroco de Maiquetía, nadie mas que el Padre Santiago Machado, quien la confiesa y también se sorprende del amor que tiene Emilia hacia dios. Promete ayudarla si ella lo obedece.

El Padre Machado fue ordenado como sacerdote el 10 de junio de 1876 en la isla de Trinidad, se devuelve a Venezuela y comienza su trabajo pastoral, colaborador del párroco: presbítero Juan Bautista Castro, al poco tiempo se le confía la responsabilidad de esa parroquia y el la acepta. Su alegría se basa en la bajada del río Quenepe de aguas medicinales que es apto para le recuperación de la salud. Muchos enfermos visitan el lugar. Al padre no le gusta ver tantos cuerpos destrozados y decide realizar algo para ayudarlos. Junta a varias señoritas para visitar a enfermos a domicilio y a varios caballeros , nombrados “Asociación de San José”, que ayudara a obtener recursos para la atención de los pobres. El pueblo los ayuda.

Entre esta tarea se encuentra con la decisión de Emilia. El le confía sus planes solo para observar si ella esta dispuesta a todo:

“toma un pañuelo, lo estruja entre sus dedos, lo aprieta con su puño y se lo presenta diciendo:

-          Señorita Emilia, ¿esta usted dispuesta a dejarse hacer lo que he hecho yo con este pañuelo?
      -     Sí padre”


La señorita Isabel Lagrange fue escogida para dirigir la junta de caridad, quien mas adelante será la fundadora de las Hermanas Franciscanas. Se juntan en una misión de misericordia urgente y se despliegan hacia una acción solidaria y de caridad. Ambas son importantísimas para el proyecto del padre.
Mendicante a favor de los pobres

La Asociación necesita de todo, el Padre manda a Isabel y a Emilia a mendigar pero a ellas les da mucha vergüenza, el Padre las regaña y ellas salen ruborizadas a seguir sus ordenes. Consiguen muchas cosas , pan y dinero, pierden la vergüenza y en ellas y en ellas va creciendo el sentido de la Providencia de Dios. Desde ese momento se conocen como “las mendigas de los pobres”.

La Asociación de San José , nombre ya oficial, se ocupa de la asistencia de los enfermos. El Padre Machado asigna a Emilia un enfermo con una pierna ulcerada de la que aparecen hasta gusanos, ella deja a un lado el asco que esto le causa y se pone a limpiarlo, tal como es su tarea, luego se compromete y lo cuida, lo alimente le cuida su ropa y lo prepara para que reciba los sacramentos.

Todos quedan sorprendidos pero el que mas se sorprende es el Padre Machado pues ve en ella un halo de futura fundadora. Ella olvida sus su medicación para poner al servicio de los demás. Tiene un brillo de brillo de Dios.

El Hospital de San José

 Isabel regresa a Caracas dejando a Emilia al frente de la asociación. Su salud no le molesta en sus esfuerzos y se una con la Junta de Caballeros para conseguir el pro del hospital que el Padre lleva en Maiquetía. Aunque haya ido a Maiquetía a descansar y mejorarse en su enfermedad el amor a dios ha sido mas fuerte que eso. Encuentra el fuego que necesita la empresa. Mientras el Padre concluye el hospital y sueña con la idea de posibles Hermanas de los Pobres, a pesar de la situación política en la que se encuentra Venezuela en esos años.

La obra termina el 22 de abril de 1888, Emilia como presidenta de Damas de la Asociación de S. José esta al frente del movimiento protocolar. Se bendice la obra, se reza el rosario al final el Padre da las gracias a todos por su colaboración y bajo el patrocinio de San José el hospital. Emilia se alegra mucho de que el hospital lleve como nombre “Hospital San José” pues es su santo preferido.

El trabajo se intensifica

El hospital solo comienza con 8 enfermos y hacia ellos va la atención de las Damas. Emilia se entrega fuertemente a esta tarea de atenderlos y poco a poco el hospital se convierte en una pequeña comunidad laical.

Junto a Emilia se crea un movimiento de espiritualidad entre las jóvenes en el cual el amor es centro y en su centro crece el deseo de su consagración total. Emilia habla casi a diario con el Padre Machado. Su corazón siente que ha llegado el momento de crear una comunidad religiosa que vaya en serio, con todas las complicaciones que eso conlleva. Lucha contra la resistencia de su familia, en especial con la de su padre que la vio crecer y tomar la decisión de ir a curazao, que conoce la enfermedad de Emilia y que se niega a la idea que su hija esta creando.


Varias jóvenes de las Damas de la Caridad ya se han mudado al hospital, pero Emilia solo ha logrado conseguir una habitación en su casa que sea sencilla para vivir en la soledad, pobreza y oración cuando el trabajo se lo permita. Un día, el Padre Machado le ofrece un crucifijo a Emilia para que se lo cuelgue al pecho y valla y hable con su padre. Ella sigue ordenes y lo hace, al final su padre decide darle el si que ella tanto ansiaba.

Emilia en el hospital

Al partir Emilia, lloran los que se encuentran en Caracas por la decisión que ha tomado, sin embargo, ella esta alegre y parte a Maiquetía en compañía de Isabel Lagrange y, por petición del padre de Emilia , Fray Olegario de Barcelona, amigo de la familia y primer director espiritual de Emilia. Emilia llega al hospital donde, el Padre junto con otras compañeras, la esperan. El la conduce hacia una imagen de San José y le dice “este es el dueño de la casa” ella lo besa y con sus compañeras parte a su habitación a acomodar sus cosas. Al termina, va a inmediato a ver enfermos con quien se abraza y llora de alegría.

A las principales horas de la tarde, María de Jesús Badillo coloca en las manos de Emilia las llaves del hospital junto con todos sus tesoro. Y Maria de Jesús junto con María Eustaquia se ponen a la orden de Emilia con intención de seguir las reglas del Padre Machado para iniciar su vida religiosa. Así es como se crea la congregación de “Las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía”. Con sus reglas sin concluir, solo una manera de comportarse y el aliento de Dios que les daba un nuevo carisma y una nuevo espíritu en la Iglesia venezolana.

El habito y las primeras reglas


La Congregación se crea silenciosamente en un momento de conflicto religioso estatal. Emilia da a dios su vida como ofrenda, reza con toda su fe e invoca con mucho amor a Nuestra Señora de Lourdes y a San José, y confía en su director. Todo tiene un sentido de pobreza y sencillez en su habitación. El 25 de octubre Emilia usa el nuevo habito de la Congregación justo como se ha mandado a confeccionar con respecto al traje escogido. Otras postulantes usan un vestido mas sencillo que representa su tiempo de preparación, ahora Emilia es conocida como la “Hermana Emilia”

Ni el Padre Machado ni la Hermana Emilia conocen mucho sobre la vida religiosa, puesto que son nuevos en esa área y Emilia solo paso un tiempo con las Hermanas de C Curazao, se desaniman ante este complicación  pero en eso aparece el Pbro. Domingo Lamolla que es conocedor de la vida religiosa e ilumina a la Hermana Emilia con sus consejos. De esta forma se escriben las reglas de las Hermanitas de los Pobres, llenas de amor.

La primera piedra para la capilla se coloca el 12 de febrero de 1890. Para el Padre no hay dificultad que no se pueda superar con fuerza y dignidad. Para esta primera bendición se reúnen el Pbro. Antonio Ramón Silva, después el Arzobispo de Mérida, la comunidad de hermanas y varios enfermos. La capilla se levanta con rapidez pues desean inaugurarla el 19 de abril , Patrocinio de S. José, y se logra

El día llega y la Hermana Emilia junto con tres postulantes y dos aspirante se encaminan al templo parroquial a recibir la comunión, Emilia pronuncia los votos religiosos temporales en presencia del padre machado, las postulantes comienza a utilizar al habito de “Las Hermanitas de los Pobres”, las aspirantes reciben el habito de postulantes y luego regresan al hospital con mucha felicidad.

A las nueve el obispo de Mérida: Mons. Román Lovera, en nombre del Sr. Arzobispo de Caracas, bendijo la capilla acompañado de el padre Olegario Planas de Barcelona, Mons. Gámez y el Pbro. Antero Delgado. El corazón de madre Emilia agradece a todos. Ahora se siente como la “Esposa del Señor”, “Hermanita de los Pobres” , toda de todos, pero en especial de los mas enfermos

El NO de holocausto


El mismo día de la bendición, el Santísimo un fue colocado en la capilla por falta de permiso, licencia que se logra días después. La Hermana Emilia junto con otras hermanas se encarga de todos los detalles aunque para ella todas las delicadezas que le hacen le parecen pocas. Se celebra la misa, las Religiosas reciben la comunión en compañía de algunos enfermos , se expone el Santísimo, se reserva el copón después de la bendición. ¡Dios esta allí!

Emilia siente un fuego en su interior y aprovecha varios momentos del día para pasarlos con el. Aunque su ilusión mas grande en esos momentos en pasar la noche en vela con Jesús. Se acerca con humildad al Padre y le pide permiso este con cariño y firmeza niega su petición, Emilia se va sin decir palabra alguna y al pasar al frente de la capilla libera algunas lagrimas frente a los pies de Jesús y se va a su habitación.

Fundación en Caracas

En finales de 1891, la congregación cuentas con 7 Hermanas profesas y cinco novicias. Su fervor y entrega hacia los enfermos cada vez se hace mas fuerte y el Padre Machado y Madre Emilia piensan en establecer la Casa de Noviciado en Caracas. Obtienen el permiso y nombran a la comunidad : Madre Emilia, Hermanas Trinidad, Dolores, Elena y Jerónima, quien todavía es novicia, y un anciano que representa un tesoro de dios para la fundación. El 15 de enero 1892 el padre celebra una misa donde se bendice a la comunidad de enfermos y hermanas. Luego del desayuno, el grupo que se dirigía a caracas parte, en compañía del pueblo hasta el ferrocarril.

Al llegar a Caracas no encuentran a nadie que los espere, toman dos coches y se dirigen a la casa que alquilaron, donde la hermana de la Madre Emilia , Amelia Chapellín, y la amiga de la Madre, Trinidad Alvarado los esperan, la casa es pobre y necesita muchas cosas, Don Ramón  les manda el almuerzo y llegada la noche tienden sus mantas en el suelo y se duermen.

Durante medio año, Emilia, organiza todo lo referente al Asilo para lo enfermos y el noviciado para las vocaciones nuevas. Es un trabajo agotador que realiza con mucha entrega y sacrificio. Su salud se encuentra delicada y ella se va deteriorando muy rápido. Ella lo oculta y todo lo realiza con paz y gozo interior que hace insospechable el dolor que la extenúa. El noviciado se pone en marcha.
El Padre decide mandarla a Los Teques pues piensa que el clima es favorable para su recuperación, la hermana Trinidad la acompaña y los asuntos sin resolver se quedan en manos de la Hermana Elena. La Hermana Elena, agobiada por el trabajo que le espera le pide al señor que se la lleve antes de ocupar el puesto de fundadora, ya que siente que no es apta para el puesto que le han otorgado.

Estancia en Los Teques

Emilia se va a Los Teques en busca de mejorar su salud, se hospeda en el hogar de la Srta. Rosa León , pero lo que parece que mas le interesa son los enfermos de la ciudad. Enterada de donde se encuentra la casa de los enajenados y acude allí en compañía de la Hna. Trinidad  y de su amiga Trinidad Alvarado. Al llegar se les eriza los pelos. Es un lugar semioscuro con un montón de personas abandonadas, algunos idiota, otros enojados, con los ojos hundidos y centelleantes. Todos sumidos en el hambre, la suciedad y el abandono, semidesnudos o cubiertos por harapos todos sucios, desgreñados, con heridas y ulceras roídas por gusanos, sentados en inmundicias.

Emilia se paraliza. Reacciona rápidamente y corre a ayudarlos, venciendo su repugnancia. Nadie le hace caso pero ella continua con su labor. Manda a avisar al Padre Machado para que haga algo de inmediato y con sus propias manos empieza a limpiar el patio, recogiendo las inmundicias y mandándolas a tirar lejos.

El padre se va a Los Teques y ve a la Madre en esta situación, ambos concuerdan en lo que hay que hacer, así que el padre vuelve a partir a caracas para presentar al Gobernador el estado y le urgencia del asunto . a los dos días todo es diferente, el lugar y los enfermos se encuentran aseados. Los enfermos se encuentra ya en mejores condiciones y hasta se puede divisar una sonrisa en sus rostros, en la segunda quincena de agosto, son trasladados al Sanatorio de Catia. La Madre los acompaña con amor.

La Madre Regresa  a Caracas

Al regresar a Caracas , la Madre se encuentra con el problema de la salud de la Hna. Elena. Se desviva cuidándola pero ya es inútil, el 6 de septiembre recibe la unción de los enfermos. Con lagrimas en los ojos y fe la Hermana realiza su profesión perpetua en articulo de muerte y 12 del mismo mes descansa en brazos de Dios. La Madre siente como si le hubiesen dado un fuerte golpe pues ve los sueños de la Congregación derrumbados con la muerte de la Hermana.

Emilia, desde su enfermedad se compromete en la formación de las nuevas novicias y pide al Padre Machado que solicite al Gobernador un lugar mas amplio, pues hay muchos inválidos de guerra que tocan sus puertas y ellos no los pueden atender. El padre entrega la parroquia de Maiquetía y se residencia en Caracas tomando en cuenta las gravedad de la madre.

Busca en la ciudad un inmueble que se amolde a los deseos de Madre Emilia, a finales de diciembre se encuentra en tramites con el Gobernador para un Asilo de ciegos y otros anexos y a ruegos de madre Emilia va a Catia a visitar con las hermanas a enfermos mentales.

Desposada definitivamente con Dios

En el ocaso de 1892 la enfermedad de Madre Emilia la consume rápidamente. En la primera quincena de diciembre la madre sufre un hemotisis, que guarda en silencio para no preocupar a nadie. La única que lo nota es la Hna. Carmen Ramírez (Hna. Gerónima de S. José) por lo cual es obligada a tomar reposo y al estar consciente de su muerte cercana solicita realizar los votos perpetuos al Señor Arzobispo. Con el permiso concedido se levanta de su cama el 11 de diciembre y se acerca al altar. El Pbro. Dr. Santiago García recibe los votos perpetuos de la Madre Emilia. Pone sobre su cabeza la corona de espinas y en el dedo anular derecho el anillo (que significan el símbolo y alianza con cristo).

Ya pronunciados los votos la Madre se siente aliviada y todo el mundo piensa que hasta recupera su salud pero esto solo representa un gozo interno y nada mas. El 15 las trasladan al Hospital de San Pablo, cerca de los enfermos y necesitados. Con mucha dificultad y mucha alegría prepara la llegada del niño Jesús. La natividad de Cristo representa para ella una gran fiesta.   

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