Los padres Emilia son Don Ramón Chapellín y Doña Trinida Istúriz de Chapellín. Son un matrimonio ejemplar y son muy religiosos, siempre asisten a misa y rezan el rosario.
Dios los bendice con doce hijos, entre ellos Emilia que es la numero nueve, nacida el 7 de diciembre de 1858.Es bautiza el 12 de enero de 1859 y sus padrinos son Miguel Chapellín y Manuela Istúriz. Después al año y once mese recibe el sacramento de la confirmación el día 4 de noviembre de 1860 en la Parroquia Catedral de Caracas. Tanto ella como sus hermanos reciben el testimonio cristiano unos padre ejemplares.
Emilia desde muy pequeña manifiesta una inteligencia natural, una inclinación marcada hacia Dios, y, sobre todo un amor y atracción especial hacia los pobres y enfermos.
Comienza sus estudios a la edad de siete años en el colegio "Monserrat" de enseñanza privada; en el estudia lectura, escritura, castellano, matemática, historia, geografía, manualidades y labores propias del sexo.En esta disciplina dura desde los siete hasta los quince años.
Primera Comunión
Emilia se prepara para hacer su primera comunión; es indudable que viene recibiendo su mejor catequesis en el hogar. Sin embargo, según testimonio de familiares, su dedicación es esmerada y cuidadosa. Solo el Espíritu de Dios sabe lo que significa para el corazón de Emilia este momento y la transcendencia que tiene en su vida.Con la comunión, Dios afina el oído interno de Emilia y la sensibiliza mas fuertemente en la atención de enfermos.
Enfermedad Imprevista
En un ocasión Emilia se encuentra con su familia en Cúa pero esta enferma gravemente.Ante la gravedad del asunto deciden regresar a Caracas y encomiendan a Emilia a San José. Emilia recobra la salud y llegar a ser una joven sana y robusta.
Ambiente Político y Religioso
Emilia advierte desde hace tiempo la situación que vive la Iglesia en el país. En su hogar se escuchan los insultos que se dirigen en contra del Señor Obispo Silvestre Guevara y Lira y se advierte que este sale desterrado del territorio nacional vía La Guaira; sus padres comentan con dolor la política del país.
Emilia ve como despojan a las monjas de sus propiedades y extingue sus seminarios; también observa la demolición de la Iglesia de San Pablo y como levantan en su sitio un teatro. Esta experiencia marca su amor a la Iglesia y por los mas pobres y necesitados.
Al pasar el tiempo las cosas se ponen peor extingue todo lo relacionado con la religión y Don Ramón se ve obligado a viajar y buscar a su hija María en el convento de las Madre Carmelitas.
El corazón de Emilia siempre esta atento de ayudar a los pobres y mas necesitados; no hay ningún enfermo que vaya a su casa que salga sin estar curado, sin haber comido y sin tener unas cuantas monedas. Emilia en cuanto pueda ayudar siempre va a estar feliz sobre todo en eso tiempo donde las calles están llenas de necesitados por la situación del país y es ahí donde a ella le gusta estar. Ella misma se vuelve limosna de amor para todos. Impulsada por esta solidaridad con el dolor del prójimo realiza gestos de riesgo personal de gran osadía. Sus manos se han convertidos en manos de Samaritanos.

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